COOKIES DE GARBANZOS
Y CHOCOLATE


de Valentina

COOKIES DE GARBANZOS
Y CHOCOLATE

INGREDIENTI

  • 50 g de harina de arroz (más un poco de harina extra)
  • 50 g de harina de almendras o avellanas
  • 2 cucharaditas de levadura en polvo
  • Pizca de sal
  • 100 g de azúcar mascabado
  • 1 cucharadita de especias mixtas para cookies (o canela)
  • 1/2 cucharadita de canela
  • 150 g de Garbanzos, cocidos
  • 50 ml de aceite de oliva ligero o aceite de coco o de girasol extraído en frío
  • 1 huevo normal o 1 “huevo de lino” (1 cucharada de aceite de semillas de lino picadas, mezcladas con 2 cucharadas de agua)
  • 2 cucharadas de miel
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 150 g de chocolate negro picado o gotas de chocolate negro

PREPARACIÓN
Precalentar el horno a 180 °C. Unir harina de almendras, harina de arroz, levadura, sal, azúcar, y especias en un bol, y mezclar con un batidor para evitar grumos. Batir los garbanzos cocidos junto con el aceite hasta que estén completamente lisos. Añadir miel y vainilla, y batir de nuevo para incorporar. Pasar los garbanzos batidos al bol con los ingredientes secos, añadir el huevo (o huevo de lino) y amasar hasta obtener una masa ligeramente pegajosa. Si la masa es muy pegajosa, añadir más harina de arroz. Añadir los trozos de chocolate y amasar para distribuirlos. Hacer bolitas más pequeñas que una pelota de golf y aplastarlas con las manos en forma de galleta. Se deberían obtener entre 12 y 15. Alinear en una bandeja con papel de horno. Se deberían obtener entre 12 y 15. Alinear en una bandeja con papel de horno. Cocer las cookies hasta que se oscurezcan ligeramente en los bordes, alrededor de 15 minutos. Serán muy suaves acabadas de sacar del horno, por tanto, es fundamental dejar enfriar antes de despegarlas. Conservarlas en un recipiente de lata o con cierre hermético.
Estas galletas son muy buenas sin huevo, solo que serán un poco más frágiles.
Su consistencia es muy similar a la de las clásicas cookies norteamericanas, lo que las hace ideales también como base para galleta-helado!

Nunca he sido una apasionada de galletas.
De pequeña veía siempre a mi madre que preparaba todo tipo de bizcochos, pasteles y tartas. Era una cocinera de profesión y había trabajado en pastelerías desde pequeña, en las cuales había aprendido el arte de trabajar entre masas y hornos.
Pero las galletas no nos salían bien nunca.

Cuando llegué a Estados Unidos, donde viví períodos cortos pero durante diversos años, fui acogida por la increíble variedad de restaurantes y cocinas pero, hablando de comida, los dulces estadounidenses no me llamaban la atención al comienzo: demasiado pesados y azucarados para mis orígenes mediterráneos. Uno de los más populares eran las chocolate chip cookies, discos de pasta recubiertos de gotas de chocolate, cuyo diámetro podía variar de la pequeña galleta, que te cabe en una mano a discos voladores anchos como una cara. Nunca me rendí ante su encanto lleno de mantequilla, no me gustaba la mancha de grasa que dejaban donde quiera que las apoyaras y no me gustaba su consistencia excesivamente suave.

Pero fue en Nueva York que descubrí el aspecto opuesto de la pastelería estadounidense: en una ciudad como Nueva York, donde el movimiento de veganos estaba en su máximo esplendor, las pastelerías sanas y veganas tenían mucho éxito. Fue en estas pastelerías que probé mis primeros brownies sin azúcar, scones de coco y zanahorias, y cookies sin mantequilla.

Estas pastelerías usan una variedad de legumbres para preparar sus postres. ¿Y quién lo habría imaginado, que añadiéndolos a las masas daría como resultado postres suaves y muy ricos, y que añadir garbanzos cocidos a la masa de las cookies las volvería suaves como las originales, sin que se notara su sabor?

Después de muchos años, puedo decir que he encontrado mi fórmula de las galletas. Sin mantequilla y muy ricas.
Mi madre está orgullosa de mí, aunque nunca revelé el ingrediente secreto hasta que las galletas no fueron devoradas por todos.
Pero para eso fueron suficientes pocas horas y algunos amigos.

Soy Valentina, fotógrafa Una transición de la campiña entre Marcas y la Romaña a los Estados Unidos, me ha vuelto apasionada de la cocina natural y vegetariana, pasión de la cual ha nacido Hortus Cuisine, el blog que desde hace tres años se ocupa de 'green food', relacionado con la tradición mediterránea y la fotografía. Cuando no tengo mi Canon en mano, amo escribir y aprender sobre la gastronomía y la enología.
Para un blog como el mío, las legumbres constituyen el alma: son la esencia de la cocina mediterránea; una sierva pobre pero hermosa, generosa y llena de recursos.