LENTEJAS
AL HORNO


de Valentina

LENTEJAS
AL HORNO

(para 4 personas)

INGREDIENTES

  • 10g de Boletus secos
  • 4 cucharadas de aceite de oliva, más una para el bol
  • 1 chalota pequeña picada
  • 1/2 cebolla mediana, picada
  • 1 lb / 450g de setas mixtas limpias
  • Sal y pimienta
  • 100g de Lentejas verdes (gigantes o pequeñas)
  • 100g de arroz para risotto
  • 1 hoja de laurel
  • Caldo vegetal
  • Da 50 a 80 g de queso parmesano o queso Pecorino rallado
  • Un puñado de castañas asadas (opcional)
  • de 1 a 3 cucharadas de salsa de trufas (opcional)

PREPARACIÓN
Poner en remojo los Boletus en agua hirviendo durante 10 minutos. Calentar el aceite en una olla y añadir la chalota y la cebolla. Dejar dorar alrededor de 10 minutos. Cortar las setas en rebanadas o cuadritos y añadirlas a la cebolla. Escurrir los Boletus, picarlos y añadirlos, dejando separada el agua. Saltear 5 minutos, añadir una pizca de sal y pimienta. Añadir las lentejas, mezclar y añadir el agua de los Boletus junto con el caldo, de manera que la cantidad sea de alrededor de medio vaso, y dejar cocer hasta hacer pasar la diferencia de tiempo con la cocción del arroz. Añadir el arroz, mezclar bien durante un minuto, asegurándose de que haya poco líquido en la olla cuando se añada el arroz. Añadir la hoja de laurel, con bastante caldo, para que cubra los ingredientes. Tapar hasta la mitad con la tapa y dejar cocer alrededor de 15 minutos, mezclando de vez en cuando. Comprobar la cocción, y si el arroz o las lentejas están duros, añadir más caldo y seguir cociendo sin la tapa. Cuando se haya obtenido un resultado cremoso, añadir mitad del queso y la salsa de trufas, si se usa. Regular de sal y pimienta. Pasar todo a un recipiente de horno untado con aceite, polvorear el queso restante y dejar debajo de la parrilla hasta que el queso cree una capa crujiente. Servir con las castañas asadas trituradas.

Siempre he vivido entre Marcas y Romaña, dos lugares tan diferentes que es difícil creer que sean limítrofes. Es por esto que Gradara es un limbo cultural, en el que el dialecto y el estilo de vida son claramente de Romaña, pero con un acento que les da un toque diferente. Lejos de los Apeninos de Las Marcas y de la llanura padana, que desde la parte alta de Marcas pasa a Emilia. Nuestra cultura de tierra media, cerca y lejos de todo, parece vivir dentro de nosotros como las ovejas dentro del establo.

¿Pero cuán lejos estamos realmente del corazón de Marcas?
Creo que la diferencia, a veces, es una cuestión de estaciones.

Marcas es resplandeciente en otoño, cuando sus bosques y sus montañas se llenan de matices de rojo, del borgoña al naranja, y las pisadas de los perros de trufas invaden sus terrenos, en busca de las joyas de las profundidades del bosque. Es un panorama majestuoso y melancólico, menos festivo que el de Romaña. Es un panorama que está en su silencio, como un ermitaño en la cima de su monte.

Marcas revela su belleza más salvaje a los que están dispuestos a explorarla, y a mirar a través de ella. La grandeza de sus montes es difícil de capturar en una foto: la única manera para vivirla de verdad es adentrarse en ella.

Si pienso en mis años pasados en Urbino, no puedo dejar de recordar los platos con legumbres. Las sopas, guisos y ensaladas con legumbres de todo tipo son comunes.

Este post nace gracias a Amío Pulses, y me ha hecho recordar los sabores de mis años escolásticos en Urbino. Estoy feliz de recordar la importancia de las más humildes comidas, aquellas que llamaban “carne de los pobres” por su valor nutritivo y que nunca han dejado de satisfacer a un hombre o a una mujer en la historia de nuestro país. Los ingredientes son aquellos con los que crecí cada otoño: lentejas, setas, trufas, el emblema de mis zonas de origen.

Los que vivimos en zonas limítrofes puede que no sepamos con exactitud a qué parte pertenecemos. Pero si nos dan un plato de legumbres nos sentiremos exactamente como en casa.

Soy Valentina, fotógrafa Una transición de la campiña entre Marcas y la Romaña a los Estados Unidos, me ha vuelto apasionada de la cocina natural y vegetariana, pasión de la cual ha nacido Hortus Cuisine, el blog que desde hace tres años se ocupa de 'green food', relacionado con la tradición mediterránea y la fotografía. Cuando no tengo mi Canon en mano, amo escribir y aprender sobre la gastronomía y la enología.
Para un blog como el mío, las legumbres constituyen el alma: son la esencia de la cocina mediterránea; una sierva pobre pero hermosa, generosa y llena de recursos.