SOPA MEDITERRÁNEA DE
JUDÍAS PINTAS Y SALSA ESPECIADA


de Zaira

SOPA MEDITERRÁNEA DE
JUDÍAS PINTAS Y SALSA ESPECIADA

(para 4 personas)

INGREDIENTES

  • 250 g judías pintas Amío
  • 250 g de tomates cherry frescos
  • 300 g de tomates bien maduros (alrededor de 4 tomates medianos)
  • 4 dientes de ajo
  • 3 ramitas de romero
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 2 cucharadas de pimentón dulce en polvo
  • 1 cucharadita de comino en polvo
  • 1 pizca de sal
  • 2 ramitos de perejil fresco

PREPARACIÓN

  1. Poner las alubias secas en remojo la noche anterior a la preparación, se necesitan alrededor de 10-12 horas de remojo. Después, lavarlas, colocarlas en una olla con 1 litro y 250 ml de agua fría (alrededor de 500 ml por cada 100 g de producto) y dejar hervir. Cocer a fuego lento y con la tapa alrededor de 1 hora. (Si se usa una olla de presión, el tiempo de preparación se reduce a la mitad).
  2. Escurrir las alubias y dejar aparte el agua.
  3. Pelar los dientes de ajo y lavarlos junto con el romero, picarlos bien finos y ponerlos en una olla con los bordes altos junto con el aceite de oliva.
  4. Lavar los tomates y cortarlos en trocitos.
  5. Sofreír rápidamente el ajo y el romero y añadir los tomates. Cocer a fuego medio, mezclando de vez en cuando, durante alrededor de 25 minutos hasta obtener una salsa.
  6. Añadir el pimentón, el comino y la sal.
  7. Añadir las alubias y 300 ml de su agua de cocción.
  8. Cocer a fuego lento durante 30 minutos, sin tapa, mezclando de vez en cuando, hasta que la sopa quede cremosa.
  9. Servir caliente con un poco de perejil fresco.

Se siente aún el tiempo en la cocina de las abuelas; las que siempre han cocinado, cada día, como un deber que antecede la necesidad y el placer que se va a saborear. Era un tiempo largo, silencioso, hecho de esperas pacientes para la fermentación, la cocción, el secado...¿Cuántas cosas acompañan el sabor de una comida? Además del tiempo, también se tenía paciencia, dedicación y bondad, ingrediente invisible.
He visto fragmentos de olla, - vajillas pobres usadas cada día durante toda una vida, negras por todo el humo que han soportado - sepultadas durante siglos, aparecer como reliquias abandonadas en la oscuridad de las alacenas empolvadas.

El alma de las cosas a veces puede parecer tangible, incluso las de aquellas más inanimadas. Tienen la capacidad de hacer venir a la memoria el ruido de las chimeneas encendidas y las manos frías que se calentaban mezclando lentamente platos pobres, pero nutritivos.

Toda la paciencia depositada en aquella cocción lenta se recompensaba con pocos minutos de entusiasmo e intercambio alrededor de viejas mesas de madera, que habían soportado de todo.
Después de jornadas enteras de trabajo en el campo, el cansancio podía olvidarse alrededor de la chimenea, corazón de la casa modesta.

Es la memoria de las cosas lo que las vuelve valiosas. El tiempo preciso, el necesario para que sucedan. Elijo cocinar con lentitud, para honrar aquella olla que conoció el perfil severo de mi bisabuela, tratando de descubrir lo que sucedía en su interior.
Las salpicas de tomate y el aroma de romero picado son solo una excusa para acompañar el sabor ya rico de las judías pintas, que se transforman lentamente en una sopa cremosa con sabores mediterráneos, caliente y especiada.

El tiempo se dilata, el hervir lento de la sopa se convierte en un ritmo nuevo de acompañamiento que me transporta al pasado, entre los secretos de antiguas cocinas y manos fuertes pero delicadas, capaces de transformar los ingredientes en simples alegrías cotidianas.

Soy Zaira Zarotti,

Photographer & Visual Storyteller, Autora del blog The Freaky Table.

La belleza efímera de las cosas simples y cotidianas, de las cuales la comida es sin dudas una parte importante, es para mí un pretexto de prospección visual e interior. La comida es un sustento seguro, pero es también cultura y nos representa más de lo que podemos imaginar. La fantasía de las legumbres en la cocina no tiene límites para mí. Hoy, más que en el pasado, son la sana respuesta proteica a las necesidades de alimento para todos, sin el derroche de enormes recursos en ventaja de pocos. Tienen memorias de antiguas sabidurías y nuevos retoños de conocimientos. Son ya un futuro sostenible, que respeta la Tierra y le agradece.