TARTA HÚMEDA DE CHOCOLATE
CON ALUBIAS ROJAS Y CREMA DE
CARAMELO SALADO


de Zaira

TARTA HÚMEDA DE CHOCOLATE
CON ALUBIAS ROJAS Y CREMA DE
CARAMELO SALADO

(para 4 personas)

INGREDIENTES PARA LA TARTA

  • 280 g de Alubias Rojas Amío
  • 250 g de patatas americanas dulces
  • 2 cucharadas de harina de lino (picar 1 cucharada de semillas o comprarla ya lista) + 4 cucharadas de agua
  • 4 cucharadas de cacao en polvo amargo
  • 75 g de chocolate negro 80%
  • 4 cucharadas de aceite de coco
  • 3 cucharadas de miel
  • 1 cucharada de ron

INGREDIENTES PARA LA SALSA DE CARAMELO

  • 150 g de azúcar
  • 20 ml de agua
  • 120 ml de nata fresca
  • 1/2 cucharadita de sal rosa del Himalaya

PREPARACIÓN

  1. Poner las alubias secas en remojo la noche anterior a la preparación, se necesitan alrededor de 10-12 horas de remojo. Después, lavarlas, colocarlas en una olla con 1 litro y medio de agua fría (alrededor de 500 ml por cada 100 g de producto) y dejar hervir. Cocer a fuego lento y con la tapa alrededor de 1 hora (si se usa la olla a presión el tiempo se reduce a la mitad).
  2. Escurrir las alubias y dejarlas aparte.
  3. Mientras, pelar y lavar las patatas y cortarlas en cubitos medianos.
  4. Cocer las patatas al vapor alrededor de 20 minutos hasta que se ablanden. Quitar de la olla y dejar enfriar.
  5. Precalentar el horno a 180 °C y extraer la mantequilla del frigorífico.
  6. Colocar la harina de lino en un bol y añadir 4 cucharadas de agua, mezclar bien y dejar reposar durante 5-10 minutos hasta que se vuelva un gel.
  7. Batir las alubias cocidas hasta obtener una harina húmeda.
  8. Añadir los trocitos de patatas a la mezcla de alubias en la batidora y batir todo.
  9. Añadir el gel obtenido de la harina de lino, el aceite de coco (si es sólido se debe diluir rápidamente en una cacerola o en baño María) y la miel. Batir todo hasta obtener una mezcla húmeda.
  10. Diluir en baño María o en el microondas el chocolate en trocitos y añadirlo a la mezcla en la batidora junto con las 4 cucharadas de cacao y el ron. Batir todo para obtener una espuma homogénea no demasiado líquida.
  11. Untar en el molde un poco de mantequilla o aceite de coco y cubrir con papel de horno, entonces verter la masa.
  12. Cocer en el horno durante 25 minutos a 180 °C y dejar enfriar.
  13. En una cacerola realizar la salsa de caramelo con el azúcar y el agua. Cocer a fuego medio/lento, sin mezclar hasta que el azúcar no se derrita completamente y se vuelva ligeramente marrón.
  14. Mientras, en una olla calentar la nata fresca sin dejar que hierva.
  15. Verter la nata poco a poco en el caramelo, mezclando constantemente hasta que quede perfectamente amalgamado y dejar hervir cociendo la salsa otros 2/3 minutos.
  16. Apagar el fuego y añadir la mantequilla a temperatura ambiente, mezclando con un batidor hasta que se derrita completamente y añadir la sal.
  17. Extraer la tarta del molde y cubrir con la salsa de caramelo.

Los cristales finos de la ventana vibran con cada ráfaga de viento, sacudidos como las cimas de los árboles, que se han vuelto más pesadas con el agua. La vista vaga por aquellas ramas, para después perderse lejos hasta alcanzar la línea del mar, que apenas se ve, mientras las nubes pasan rápidas.

La lluvia es como una danza. Ligera, se mueve con gracia, para después desencadenarse con la energía de una furia.
Apoyo los dedos en el cristal frío, ligeramente empañado por mi aliento y saboreo, por primera vez después de meses, un momento de paz. La lluvia me tranquiliza siempre, me transmite una dulce sensación de lentitud, la misma que se prueba saboreando con atención algo realmente delicioso.

A veces sucede que las ideas nacen de manera completamente casual, coincidencias, momentos, inspiraciones repentinas, cosas raras, cosas tontas...cosas. Aparto mi mirada de las ráfagas de lluvia que golpean la ventana para dirigirla a un destello leve, que proviene de una esquina en penumbras, en la cocina. Un tenedor inglés de postre, de plata oscurecida - entre los otros tenedores comunes y dejada allí por ser demasiado pretenciosa - trae a mi mente diferentes imágenes.

El cielo gris sobre Londres, la época Victoriana, los banquetes y los manteles bordados, las copas de vino dulce...tartas libidinosas que el mundo anglosajón definiría decadent.

No tengo muchos ingredientes a disposición, en su mayoría son ingredientes pobres, como las patatas dulces y las alubias rojas - que tanto me gustan durante el invierno - y mi reserva de chocolate negro, que nunca falta entre los estantes de madera de mi alacena.

La luz tenue, el tenedor inglés, el sonido de la lluvia y de la leña que arde en la estufa y aquella mesa oscura y descubierta, son mi inspiración. El tiempo pasa aún más lento, el vapor caliente llena la cocina de una aroma intensa, tan dulce...que casi casi una pizca de sal no vendría mal.

Vuelvo a la ventana con mi pequeño plato entre las manos, introduzco el tenedor en aquella textura húmeda, oscura como la tierra mojada. Y ni siquiera me doy cuenta de que ha dejado de llover.

Soy Zaira Zarotti,

Photographer & Visual Storyteller, Autora del blog The Freaky Table.

La belleza efímera de las cosas simples y cotidianas, de las cuales la comida es sin dudas una parte importante, es para mí un pretexto de prospección visual e interior. La comida es un sustento seguro, pero es también cultura y nos representa más de lo que podemos imaginar. La fantasía de las legumbres en la cocina no tiene límites para mí. Hoy, más que en el pasado, son la sana respuesta proteica a las necesidades de alimento para todos, sin el derroche de enormes recursos en ventaja de pocos. Tienen memorias de antiguas sabidurías y nuevos retoños de conocimientos. Son ya un futuro sostenible, que respeta la Tierra y le agradece.