PEQUEÑAS TRUFAS DE ALUBIAS ROJAS
Y CHOCOLATE


de Valentina

PEQUEÑAS TRUFAS DE ALUBIAS ROJAS
Y CHOCOLATE

(para 4 personas)

INGREDIENTES

  • 400 g de alubias rojas, cocidas
  • 30 g de harina de almendras, avellanas o coco
  • 30g de cacao amargo
  • 3 cucharadas de miel o sirope de arce, o cualquier edulcorante líquido
  • 100g de chocolate negro
  • 20g de aceite de coco virgen
  • Pizca de sal
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla ( o las semillas de media baya de vainilla)
  • Especias según su gusto: canela, haba tonka, una pizca de pimiento picante en polvo…
  • Extra: 3 cucharadas de habas picadas de chocolate, 1 cucharada de lúcuma u otros superalimentos según su gusto
  • Avellanas o pistachos picados, cacao en polvo o harina de coco para finalizar.

PREPARACIÓN
Batir las alubias hasta obtener una consistencia lo más lisa posible. Añadir la harina de frutos secos y el cacao; amalgamar bien. Por otro lado, fundir el chocolate con el edulcorante, el aceite de coco y la pizca de sal. Añadir los superalimentos, si has decidido usarlos. Incorporar todo a la masa de garbanzos mezclando bien. Entonces, colocar la masa en el frigorífico durante al menos 20-30 minutos. Preparar el cacao en polvo y los otros ingredientes para cubrir en dos platos. Extraer la masa del frigorífico y crear con las manos muchas bolitas. Pasarlas por las coberturas preferidas, y alinearlas en una bandeja. Mantener las pequeñas trufas en el frigorífico. Son muy buenas para merendar o como postre sano, o como tentempié para compartir con los amigos junto con el té.

Aunque yo no soy vegana, limito el consumo de productos animales a ocasiones especiales y de “degustación”. En mi cocina cotidiana trato de usar alimentos lo más naturales posible, gracias a la vida de campiña, que me garantiza huevos frescos y algunos quesos locales. Además, el descubrimiento del deporte, ha aumentado mi interés hacia alimentos lo menos industrializados posible y con un contenido de proteínas alto, pero sostenible, como las legumbres.

Me encanta desarrollar recetas con base completamente vegana y creo que los postres son muy fáciles de reinterpretar, tanto en versión vegana como en versión “sana”.
Lo importante es no decirle a nadie cuál es la naturaleza de esos dulces. A veces la palabra “vegano” al lado de la palabra “dulce” provoca desconfianza.

Algunos de los mejores dulces del mundo son veganos, a partir de las diversas y conocidas marcas de galletas y una famosa tarta de chocolate estadounidense, que se puede realizar completamente sin productos animales. Sobre todo los postres con chocolate quedan muy ricos: la riqueza de sabor del chocolate amargo, exaltada con una pizca de sal y especias, como la vainilla y haba tonka (una deliciosa especia muy usada en la cocina francesa, en forma de haba deshidratada, que se ralla como la nuez moscada), no permite notar la ausencia de ningún ingrediente. Y la unión se vuelve perfecta, cuando se combina con el sabor delicado de las alubias rojas, que desde siempre se han usado también en la pastelería asiática, sobre todo en Japón.

Con dulces como estas pequeñas trufas, he engañado a mis abuelos, a mis amigos y a los familiares. Más que como postres, son excepcionales para acompañar un café al final de la comida o una merienda rápida antes del gimnasio. Usa chocolate de calidad, mucha vainilla y las especias que más te gusten. Para que sean veganos al 100%, evita la miel y usa sirope de agave o de arce.

Son perfectos si tienes amigos veganos o intolerantes al gluten. Pero dáselos a probar a todos y si te piden la receta, responde: ¡Es un secreto!

Soy Valentina, fotógrafa Una transición de la campiña entre Marcas y la Romaña a los Estados Unidos, me ha vuelto apasionada de la cocina natural y vegetariana, pasión de la cual ha nacido Hortus Cuisine, el blog que desde hace tres años se ocupa de 'green food', relacionado con la tradición mediterránea y la fotografía. Cuando no tengo mi Canon en mano, amo escribir y aprender sobre la gastronomía y la enología.
Para un blog como el mío, las legumbres constituyen el alma: son la esencia de la cocina mediterránea; una sierva pobre pero hermosa, generosa y llena de recursos.